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Quiero contarte de Ruperto y Almendra, estos dos tesoritos que fueron rescatados del abandono y el peligro de la calle.
Ruperto y Almendra vivían sobre el acceso Oeste, precisamente en la puerta del predio correspondiente a Aysa, a solo 5 cuadras del Refugio, presos del peligro a ser atropellados ellos jugaban en las plazoletas del acceso y dos por tres sufrían el ataque de otros perros, de ahí las impresionantes heridas de Ruperto, a quien le falta medio paladar y una oreja. Pasaron inviernos durísimos, no se adonde dormían porque no los encontrábamos por las noches, pero bien no la pasaban.
Hace un mes atrás, decidimos entrarlos al refugio, sabíamos positivamente que tendríamos la negativa de muchos porque esta prohibido el acceso de perros de la calle, zoonosis no nos permite hacerlo, pero seria para ellos más ameno dormir en una cucha que a la intemperie.
Así fue que pese a que ellos e resistieran a subir al auto, llegaron al refugio y fueron directo a un canil, la primera mirada hacia Ruperto fue impactante “le faltaba medio paladar” pero enseguida se nos subió encima tratando de robarse unos mimos, caían nuestras lagrimas porque descubrimos en Ruper UN DULCE DE LECHE tierno y cariñoso a no mas poder.
El canil en que lo habíamos ubicado era de barro, por tal se los pasó a un canil con piso de Material, pero para desgracia de Ruper tenia como vecino a Rex, un mestizo de Ovejero que trepo no sabemos como y se cruzo a atacarlo, ¡se salvo de milagro! Y en vez de cambiar a Rex de canil cometieron la torpeza de cambiarlos a ellos separándolos.
Almendra estaba en una punta y Ruper en su antiguo canil de Barro.
Al sábado siguiente dos voluntarias que iban rumbo al Refugio pasaron, como todos los sábados por la puerta de Aysa y allí estaba Ruper, bajo el rocío de las primeras horas de la mañana acurrucadito y muerto de frío. Frenaron y lo llamaron, Ruper subió y lo llevaron nuevamente al Refugio, llegamos todos a la conclusión de que Ruper trepo el canil y salio en busca de su compañera a quien al llegar no encontró, por tal, quedo a la espera de su llegada en ese lugar que ambos compartieron juntos, desde ya, que no dudaron en ponerlos nuevamente juntos, ambos estaban felices de reencontrarse nuevamente, corrían, saltaban, se daban besos.
Hoy están juntos en ese mismo canil de barro, pero necesitan un hogar en el que ambos puedan estar juntos, ya vimos que son inseparables, Ruper no puede estar lejos de ella porque se adoran, pero tampoco es vida la que ambos llevan en ese triste canil.
Tanto Ruper como Almendra son medianitos y muy tranquilos,
No dudes en adoptarlos!!!!! Son dos dulzuras únicas que no necesitan espacio, ya sufrieron muchísimo y pasaron toda su vida al borde de la muerte. Ahora necesitan mimos y mucho amor, y te puedo asegurar que si venís a conocerlos vas a descubrir que no te engaño, Ruper desborda al recibir unas caricias.
Miriam (1564114202/1536491006)
Elizabeth (1557043138