Menú Principal:
Mi nombre es Bronco y espero que puedas tomarte unos minutitos para leer mi triste historia
Uffff!!! No te imaginas que triste y doloroso es recordar…
Después que mi familia me abandonara porque deje de ser un perro joven y gracioso, por mucho tiempo recorrí las calles, soporte el frío que te congela el alma y el calor que te sofoca sin dejarte respirar. Algunos días conseguí comida, otros días solo me restaba oír el ruido de mi pancita. La calle es muy dura y más aun cuando ya no sos joven.
Es muy triste ser ignorado! Muchos te miran y te dicen: Pobre perrito! Que lindo que es! Nada nuevo… siguen de largo…
Día tras día la situación se fue haciendo más difícil para mí, mis fuerzas y ganas de vivir se fueron agotando… hasta las ganas de revolver mugre para saciar mi hambre. Solo deseaba morirme porque así dejaría de sufrir.
Recuerdo que un día de invierno muy frío estaba hecho un bollito en una esquina para soportar el dolor de mis huesitos congelados y que vinieron unos señores y me llevaron al zoonosis de 3 de Febrero… por un momento me alegre porque pensé que mi vida iba a dar un giro de 180º… pero no! Que inocente que fui!!! Mi vida allí se volví un infierno peor que el de la calle
Permanecí encerrado en una jaula durante meses, desesperado, no tenia fuerzas ni para ladrar ni para pedir ayuda para que me sacaran de ese espantoso lugar.
Comía, dormía y hacia mis necesidades en ese mismo rincón frío y pequeño, realmente fue espantoso, no pude jamás entender porque estaba en esa jaula, me sentía como si fuese un trapo viejo.
Al tiempo de estar allí me trasladaron al Refugio Palomar, donde me encontré con muchos perros en mi misma difícil situación. Llegue piel y hueso sin fuerzas ni esperanzas solo resignación. Allí no me falto la comida pero volví a estar encerrado, esta vez en un precario canil de tierra. Los días de invierno son muy duros y no te imaginas lo duro que son los de lluvia, mis patitas blancas quedan por días y días embarradas.
No tengo idea lo que significa tener un hogar…una familia. Los sábados son los únicos días que siento lo que es el amor y el cariño, cuando me acarician me derrito como un chocolate. Me gustan muchos los mimos pero desearía tenerlos todos los días.
Ya soy un perro adulto y mis posibilidades de ser adoptado están cada vez más lejanas.
Solo te suplico que me saques de acá porque mis esperanzas poco a poco se van diluyendo
Me das la oportunidad de demostrarte que a pesar de mis añitos, soy un perro guardián, compañero y lleno de amor incondicional para dar?