Carta de un perro recien adoptado a su dueño - REFUGIO PALOMAR

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Carta de un perro recien adoptado a su dueño

Notas de Interes
CARTA DE UN PERRO RECIEN ADOPTADO A SU DUEÑO

Ahora sos mi amo y sólo te pido amor.
Decidiste hacerte cargo de mí y me siento agradecido por tu determinación. Existirá entre los dos un secreto pacto de confianza que jamás será quebrantado de mi parte.
Deberás comprenderme por algún tiempo; acabo de separarme de mis Compañeros.
Me notarás desorientado, inquieto y algunas noches me verás llorar.
Sí, los extraño, comprendeme; yo te comprenderé luego por muchos años.
Seré tu mejor amigo, entenderé tus cambios de humor, tus alegrías, tus días buenos y tus días malos, estaré a tu lado acompañándote en tu soledad y en tu tristeza y te trataré siempre con el mismo amor, con la misma lealtad.
Lameré la mano con que me castigues, porque mi capacidad de perdonar es infinita. Pero no me castigues, enseñame. Desconozco los detalles que pueden irritarte y deseo complacerte en todo.
Deseo también que te sientas orgulloso de mí cuando me veas echado a tus pies, cuando camine a tu lado por la calle como tu sombra más fiel.
Quiero responder a ese ideal de perro que tanto anhelás, pero depende de vos: seré reflejo de tu modo de educarme y de tratarme.
Ayudame a no defraudarte. Si me tratás con violencia. . . seré agresivo. Hablame, entiendo cada una de tus palabras, aunque no te conteste con el mismo lenguaje. Aprendé a leer mis ojos y comprenderás cuánto te entiendo; sé que sos una buena persona. ¿Qué pensás de aquellos que no aman a los animales?
Estoy seguro de que me cuidarás con amor. Sos mi amo.
Poco a poco nos haremos grandes amigos, nos conoceremos y nos respetaremos por igual. Mirá. . . cuando el primer hombre apareció en la tierra, el resto de los animales creía que era otro animal, sín embargo, tenía “alma”. Meditá sobre esto.
El hombre manifiesta su alma a través del lenguaje, nosotros mediante nuestros actos.
No olvides nunca mi amo, que te amo a mi manera.
Durante varios años estaré junto a vos, creceremos juntos, compartiremos tantas y tantas cosas , y el día que me vaya a vivir a alguna estrella, mirá el cielo con frecuencia, porque siempre estaré mirándote.
Pero deseo decirte algo: no dejes mi cucha vacía, hay otro perrito esperándote y al cual llegarás a amar tanto como a mí.
No quiero dejar en mi testamento una cucha vacía. Pero no pensemos en ese día; haceme una caricia y jugá un rato conmigo. Tenemos muchos años por delante para ser felices.
Te acompaña, te cuida, te comprende y te ama. . . Tuyo por siempre
Tu perro


 
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