Rabona

Hola cómo les va madrinas y padrinos !!!!!!

Hace un poco más de un mes que no los veo y la verdad a veces pienso en Uds. por eso quise escribirles esta carta para contarles sobre cómo ando yo y de mis padres adoptivos.

Bueno todo empezó el Día del Amigo, vino en mitad de la noche Mariana a verme al refugio y me sacó afuera, yo me preguntaba adónde me tocaría ir esta vez, ya había estado en algunas casas, y en el antirrábico. Diego, su esposo, improvisó una correa con un hilo y nos quedamos tomando fresco en la esquina.

Al rato llegó un auto y bajaron dos chicos; confieso que la mujer era la más "loca linda", supuse que era su cumpleaños porque tenía cara de eso, me quisieron subir a su auto pero la verdad yo no tenía muchas ganas de mudanzas así que me hacía la distraída y me escondía detrás de Mariana, quien me convenció de subirme al coche cosa que no me dejó tranquila pero confié en ella.

El viaje en auto no estuvo mal, pero no quise dar confianza desde el principio así que no les daba bola a mis nuevos dueños, conmigo atrás viajó Marina y manejando iba Juanchi, todo el tiempo mencionaban mi nombre y me acariciaban pero a mí mucho no me copaba.

Después de un rato de viaje bajamos del auto y fuimos a ver a mi actual veterinario que justo se estaba yendo a su casa, así que dejamos la consulta para el día siguiente, después pasamos por el supermercado para comprar el alimento balanceado (todo solito para mí ¡¡¡¡guau!!!), ya al llegar a la casa me soltaron pero me seguían a donde yo iba, se reían, me miraban y sacaban fotos de todo lo que hacía, me parecían un poco tontos al principio pero bueno, seguía con mi actitud de distancia.

Lo peor vino despues... me BAÑARON !!!!!!!!!!!!!!!! ¿dónde quedaba ese olorcito salvaje que yo traía?, ahí fue donde se dieron cuenta de todas mis lastimaduras y de mi piel estropeada por la sarna.

Me pusieron comida y agua, y acomodaron una mantas para que pudiera dormir que fue lo que hice por que ya era tarde y esbaba muy cansada.

Al principio, hacía pis y caca en la cocina pero ahora ya aprendí a hacer afuera, salgo a pasear por el barrio tres veces por día. De la comida no me puedo quejar; me gusta y me hizo crecer la pancita pero confieso que ellos comen cosas más ricas que yo, y como no me convidan nada, yo no les presto mi hueso de cuero.

A veces hago alguna de las mías y se enojan conmigo, pero les pongo mi cara de TRISTEZA TOTAL y los mato, los tengo en un bolsillo, tengo muchas cosas además de mi hueso que es lo que más amo, tengo una cucha, una canasta, una pelota, muchas mantas y dos capas que me tejió la mamá de Juanchi.

Me vienen a ver de todos lados, parece que tienen mucha familia y amigos, yo al principio estoy intranquila pero después y en confianza estamos "como chanchos".

Por último les digo que hoy ya estoy casi toda curadita de la piel, ya no me rasco para nada gracias al veterinario Gustavo Moreira de Carapachay que la tiene re-clara (déjenme pasar el chivo) y a mis dueños que hacen todo lo que está a su alcance y más para que yo esté bien.

Bueno les mando un beso enorme no me extrañen mucho, y acá les envío unas fotos mías para que me vean como estoy y conozcan a mi nueva familia.

Rabona.